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Terra
La Coctelera

Tributo a Tolo Calafat

EN TU ÚLTIMO ALIENTO

SUPLICASTE A TU DIOS

DE BARRO

AL DIOS QUE MOLDEASTE

RONDANDO TU VERDAD,

Y TAN SIQUIERA UNA LUZ

ILUMINÓ TU MANO.

SENTISTE QUE LA IMAGEN

DE TU OTRO YO,

YA VACÍA SE QUEMABA

Y DANDO FORMA;

LOS FANTASMAS DE TU IMAGINACIÓN

ALGO BUSCABAN,

DISTRAIDO

ARREPENTIDO

ABSORVIDO

MALHERIDO

ESCARBASTE EN LA ALTURA DE TU CORAZÓN

Y PENSASTE

QUE HUNDIDO TAMBIÉN SE DUERME.

LOS PENSAMIENTOS DE UN ESPAÑOL

.

QUIERO EXPLICARLES A USTEDES

CÓMO MARCHA LA NACIÓN

TENEMOS LA DEMOCRACIA

YA ESTÁ AQUÍ LA SOLUCIÓN

.

EL SEÑOR ADOLFO SUÁREZ

YA VOLVÍA DEL EXTRANJERO

DETRÁS DEL SEÑOR OREJA

COMO UN PERRETE FALDERO

.

LO DEL MERCADO COMÚN

QUISIERON SOLUCIONAR

Y POR NO HACERLES NI CASO

VERÁS DÓNDE VAMOS A PARAR

.

AHÍ TENÉIS A ZAPATERO

QUE YA SE HARTA DE COMER

DESDE QUE ES EL PRESIDENTE

DE LOS QUE LE QUIEREN BIEN

.

EL SEÑOR RAJOY LES DICE

MUY CARGADO DE RAZÓN

SI NO ME DAIS MÁS MILLONES

PRESENTO LA DIMISIÓN

.

Y EL SEÑOR SANTIAGO CARRILLO

QUE CON EL TESORO SE MARCHÓ

Y NO VOLVIÓ POR ESPAÑA

HASTA QUE FRANCO MURIÓ

.

YO NO ENTIENDO NADA DE ESO

NI LO QUIERO AVERIGÜAR

PERO SI FRANCO NO MUERE

CARRILLO NO VUELVE MÁS

.

EL REY VISITA PROVINCIAS

Y SE ASOMA A LOS BALCONES

Y A SU SEÑORA SOFÍA

LE ENTREGAN LOS RAMOS DE FLORES

.

A SU HIJO FELIPITO

QUE EN ASTURIAS AGASAJAN

SE VE QUE EN AQUELLA TIERRA

DON FELIPE CAYÓ EN GRACIA

.

AL ABUELITO DON JUAN

OTRO REGALO LE HICIERON

PORQUE EN ESPAÑA NO HABÍA

QUIEN DEFENDIERA ESE PUESTO

.

SER EL JEFE DE LA ARMADA

NO ERA NINGUNA TONTERÍA

EL IR VESTIDO DE GALA

Y UN BUEN SUELDO CADA DÍA

.

EL PALACIO DE LAS CORTES

ESTÁ LLENO DE MINISTROS

SENADORES Y DIPUTADOS

Y TODOS PIENSAN LO MISMO

.

EN LA PUERTA HAY DOS LEONES

CON LAS MANOS EN LA BOLA

Y DENTRO ESTÁN LOS MÁS GRANDES

TOCÁNDONOS LAS PELOTAS

.

EL DÍA DE LAS ELECCIONES

TODOS SE PONEN DE ACUERDO

Y EN CUANTO ESTÁN EN EL MANDO

SI TE HE VISTO NO ME ACUERDO

.

Y NO SABEN QUE EL TRABAJO

ES LA BASE PRINCIPAL

PARA DARNOS BENEFICIOS

EL MEJOR DE ELLOS EL PAN

.

NO SÉ CUÁNTO DURARÁN

LAS VIÑAS QUE ESTÁN PONIENDO

PORQUE NO QUIEREN EL VINO

Y TRAEN ALCOHOL DEL EXTRANJERO

.

Y SI SIEMBRAN REMOLACHA

NOS TRAEN AZÚCAR DE CUBA

Y ES QUE QUIEREN QUE EN ESPAÑA

SE ACABE LA AGRICULTURA

.

DICEN QUE GANAN DIVISAS

BASTANTE ME IMPORTA A MI

SI NO TRABAJO EN MI OFICIO

NO TENGO OTRO PORVENIR

.

LO DEL MERCADO COMÚN

EN ESPAÑA LES CAYÓ EN GRACIA

Y AHORA DESPUÉS LOS PARADOS

COMEREMOS DEMOCRACIA

.

ESPAÑA ES UNA NACIÓN

QUE TIENE CASI DE TODO

LE FALTAN MUY POCAS COSAS

UNA DE ELLAS EL PETRÓLEO

.

PERO TIENE MUCHAS COSAS

QUE SE PUEDEN EXPORTAR

SI LOS QUE ESTÁN EN EL MANDO

SE QUISIERAN PREOCUPAR

.

EL TRABAJO EN TODA ESPAÑA

CADA VEZ ESTÁ PEOR

Y LOS QUE ESTÁN EN LAS CORTES

NO LE BUSCAN SOLUCIÓN

.

NO QUIEREN NI MOLESTARSE

EN BUSCAR LA SOLUCIÓN

LO QUE MÁS LES INTERESA

ES LO DE LA INMIGRACIÓN

.

ESO SI LES INTERESA

EL QUE HAYA INMIGRACIÓN

QUE SE CRUZAN LOS MILLONES

Y ELLOS VAN A COMISIÓN

.

NOS HAN SUBIDO EL GASOIL

PARA DARNOS MÁS VENTAJAS

Y MANDAN LA GASOLINA

PARA FUERA MÁS BARATA

.

DE LA NOCHE A LA MAÑANA

UN CUALQUIERA SE HACE RICO

Y ES PORQUE TIENE A SU NOMBRE

EL CAPITAL DE UN MINISTRO

.

TIENEN MUCHO EN LA CABEZA

PORQUE ASÍ SON LOS POLÍTICOS

Y EN LAS SUBIDAS DEL SUELDO

SÓLO PIENSAN EN SI MISMOS

.

Y SI SOLAMENTE FUERA

MIENTRAS ESTÁN EN EL MANDO

PERO ES QUE DESPUÉS DE MARCHARSE

TODAVÍA SIGUEN COBRANDO

.

HEMOS PROGRESADO MUCHO

DE UNOS AÑOS A ESTA PARTE

SI NO PERDEMOS LA MARCHA

QUE SERÁ MÁS ADELANTE

.

NO QUIERO QUE SE MOLESTEN

LO DIGO SIN INTENCIÓN

SÓLO SON LAS ESTRECHECES

QUE PASA UN POBRE ESPAÑOL

.

¡MORALEJA!

NI QUE MANDE PEDRO

NI QUE MANDE JUAN

SI NACISTE POBRE

POBRE MORIRÁS

.

ROMANCE

A la paja del pesebre arenalera.

Con la paja del pesebre

se hacen las almas portal

y la luz de sus luceros

cerrada al mundo está.

Desconocen en su mundo

el hambre, la soledad

la injusticia del tirano

o el desastre natural.

La noche se hace más noche

cuando la estrella se va

el mundo se cierra al mundo

sin querer paja aportar.

Piensan que son pequeñas

las almas en el portal

y en la cuna del milenio

viene Dios en Navidad;

a recordar el derecho

que florece más allá

de lo que la vista alcanza

a subir y traspasar.

Que las almas que ahora gozan

en la pajas del portal

coronas serán de espinas

en la noche de Nisán

porque en paja del pesebre

se hacen las almas portal.

La sed que alumbra el lucero

con vinagre la han de calmar

y la voz de desvalidos

que no he sabido adorar

mañana serán pastores

los que por delante irán.

Qué triste que está la paja

de mi alma en el portal

viendo la angustia que alumbra

el lucero en Navidad

que del mundo aquellos magos

quisieron dignificar

sin distinción de indigencia

de raza o de dignidad.

Porque todos son hermanos

en la paja del portal.

(En estas fechas señaladas, de amor, calidez y paz, por mis santos cojones, os tenía que felicitar...)

A la vida


Mi camino es de espinas y de amergura...


Tropiezos inesperados...


Para un rato duz en el mundo,
cuantos amargos yo paso.


Al no ser afortunado
serán falsos tos tus amigos
y por muy bien que te portes
tendrás grandes enemigos.


Señores, así es la vida
ratos más malos que buenos
y hasta el día en que te mueras
nadie dirá que eras bueno.


Que nunca tengas que verte
como quien esto verifica.

BIENVENIDA, PRIMAVERA


TARDE DE PRIMAVERA
TAN TEÑIDA DE COLOR
DI QUE A MI ALMA ESPERA
UN SOPLO DE TU ILUSIÓN.

NO OÍSTE LA GOLONDRINA
QUE EN TU ALERO CANTÓ AYER
COMO UNA GLORIA DIVINA
ME VINO AL RECUERDO AYER
DEL POETA QUE DECÍA
GOLONDRINA O NO SE QUÉ.

TARDE DE PRIMAVERA
TU TEÑIDA DE COLOR
DONDE EL JOVEN TRIGO BRILLA
Y CENTELLEA EL AMAPOL
DI QUE A MI ALMA TRAIGA
UN SOLPLO DE TU ILUSIÓN
DE LA ALEGRE GOLONDRINA
DEL TRIGO Y DEL AMAPOL.

PRIMAVERA: FLOR DIVINA
QUE VISTES ALTO COLOR
DE LOS CAMPOS QUE ILUMINAS
ME DIRÁS CUAL ES EL MEJOR,
SI LAS FLORES, O LAS NIÑAS,
SI ES EL CHOPO, O EL AMAPOL.
SI LOS TRIGOS, O LAS VIÑAS,
O EL CANTO DEL RUISEÑOR.

TARDE DE PRIMAVERA
CON TU BRISA DE QUETZAL
SI MI ALMA POETA FUERA
PARA PODERTE CANTAR
Y COMO BLANCA PALOMA
TU BRISA PODER SURCAR
CONTEMPLANDO YO EN MI ANSIA
TU BELLEZA SIN IGUAL
¡PRIMAVERA! ¡PRIMAVERA!
PARA QUE VAMOS A HABLAR.

TRILOGÍA REVELADORA

Me encuentro frente a una especie de mezquita-iglesia grande, columnada; tiene un atrio frente a una puerta que resulta ser un altar, sede de la cátedra de un príncipe de la iglesia, donde ministra junto a su cabildo.

Andando hacia oriente veo que me encuentro con un mausoleo funerario, en lo que podríamos decir que es un cementerio; éste está poderosamente guarnecido de las intemperies y grandes tempestades que sobre él se abaten; en el cual, sobre un rincón, me siento muy seguro y protegido. Su dueño, un anarquista, me convence con justificaciones para que abandone este lugar seguro y protegido, explicándome a la vez el esfuerzo que él mismo ha hecho durante su vida para conseguir tal morada, muy cuidada en adornos, detalles y robustez, y en la que yace muy segura su amada.

Pero después de un esfuerzo y de audacia, con valentía, es como me enfrento al desapacible espacio que trayecto entre dicho lugar y el primero en que anteriormente había estado. De nuevo en su puerta veo que se prepara un oficio religioso, ministrado por el obispo que al principio me refería y que a mi me trata como si yo fuera conocido suyo, de una forma especial, “eso si”, invitándome a pasar para asistir al acto religioso que allí se prepara. Una fuerza especial me hace negarme a entrar dentro del edificio, en donde puedo ver que hay como asistencia una gran multitud de gente prestos a escuchar en pie el oficio. El edificio es grande y no queda cubierto por la muchedumbre de personas, sólo ocupan una mínima parte alrededor del estrado del altar, que cubre toda la portada del edificio en su parte de dentro, dejando márgenes a los lados a través de los cuales es como puedo ver estas cosas que relato.

El obispo, después de mi negativa a pasar, decide entrar al recinto, que sólo supone el penetrar sus enormes portones. Oficiará allí mismo, va revestido con capa fileteada en púrpura y sombrero de ala ancha rojo, con gafas de montura negra al igual que sus ojos, negros muy penetrantes. Entrando en el recinto ocupa el sitio correspondiente y oficia de espaldas a la gente, pero dejándose traslucir de frente adonde yo me encuentro.

De pronto, antes de empezar el oficio, una joven mujer de rasgo oriental, yo diría china o más bien japonesa, de gran belleza dentro de los cánones de su raza, confirmo que muy hermosa, se acerca, traspasa el portón y se dirige al lugar de la epístola, donde inmediatamente es atendida por el prelado que se inclina hacia ella, veo asomar su cabeza y la mitad de su cuerpo. Ella le muestra, acercándoselo en alto, un libro grande que él recoge para leer algo a la vez que intercambian un diálogo en palabras o idioma que yo no entiendo aunque estoy muy cerca.
El obispo me dice:
─¿Ves?, esta mujer es pintora, como tú.

Yo, muy cerca de ella, la miro muy seriamente, también ella me mira a mi. Porta en sus brazos a un hijo como de un año, no nos podemos hablar, no entiendo su idioma, aunque si su dulce expresión cuando me gesticuliza y me mira. Confía hasta el punto de entregarme en mis brazos a su hijo.
El obispo interfiere diciéndome:
─¡Cógelo!

Mientras, esta mujer pasa y contempla el resto del edificio que no es ocupado por los asistentes y que resulta ser un museo de pinturas “clásicas”.

Con el niño en mis manos yo veo cómo la mujer ha pasado y recorre todo el edificio fijándose en las pinturas, lleva su libro en las manos y a veces atisbo, desde mi posición afuera, que lo abre como si fuera el folleto explicativo de las mismas obras de arte que ella contempla pausadamente a la vez que controla como va marchando el oficio religioso que simultáneamente se va realizando.

Desde fuera contemplo y dudo sobre el niño que me han confiado. ¿A quién atribuirán su paternidad?, ¿acaso será a mi?

De pronto el prelado, que adivina mis dudas, me dice, interrumpiendo su oficio y asomando otra vez la mitad de su cuerpo:
─¡Cómetelo!

Yo dudo pero, impaciente, aturdido... ante la flema de la madre y el miedo de mis dudas paternales, comienzo a comerlo en mis manos, sobre una especie como de bandeja, pero es una superficie tablada y blanca. Poco a poco voy comiéndomelo hasta que he comido algo más de la mitad de su cuerpo, cuando sale su madre. La mujer me mira con una dulzura y una templanza increíble y muy serena. Me mira, no dice nada, pero me mira. ¡Se ha comido mi hijo!, parece querer clamar al prelado.

Ya no me encuentro delante de la puerta sino algo escorado hacia la esquina que mira al oriente; donde sobre dicho muro, a través del hueco de una ventana, asoma el cuerpo del prelado, también se deja ver su cabildo. Haciendo de juez nos contesta a mí y a ella, parece querer hacer justicia.

¡Se lo ha comido! desconcertada, meditabundamente dolida, sufrida, pero con su clásica dulzura, la mujer no dice nada, está junto a mí. Yo siento miedo y remordimiento, soy un dragón, un Saturno, una Hidra roja.

Pienso en mis adentros, no tengo tal fondo pero lo he hecho.

Estoy frente al ventanal en plena calle, a mi lado izquierdo está mi pueblo, junto a mí su alcalde que, quemándose en un fuego abrasador, me acusa; a mi derecha, también junto a mí, la mujer contemplándome con tal dulzura que la misma me acusa cuando dirige su mirada al prelado que está asomado al ventanal y que exclama:

─¡Qué haremos con este hombre que, a pesar de sus buenas intenciones, se ha comido tu hijo! ¿Le tenemos que condenar?

Y por mi pasa la angustia de la condena y el remordimiento, me siento culpable de un desliz dentro de todo un existir ejemplar.
El prelado dice:
─¿Qué hacemos con este hombre?

Yo pienso en mi culpa imperdonable, aunque él me ha incitado.

El veredicto del obispo junto a su cabildo termina sin pronunciarse por nada.

El gesto de la mujer, dentro de su dolor, frente a mí, es perdonativo.
¿Cuál es el tuyo, que lees esto?

Destellos de la noche oscura que no ve amanecer

El alma ataviada con traje de peregrino transitorio mira desolar los campos donde parecen responderle los viñedos del recuerdo, en los pasados veranos que doraron trigales que ya no volverán más a cortar las hoces del mortal amor, la juventud y la trilladora fe que tritura al son del canto de las alegres cigarras, en los padres olmos, que nunca más volverán a dar sombra cobijadora al canto triste del implacable marco del progreso, que ve pasar el carro repleto de amargura que llora murmurante al silencio, pidiéndole ciertas respuestas que le ha negado el recuerdo porque andando va unos caminos que le resultan muy negros.

¿Me has respondido tú amigo? ¿recogiste de mis llantos las lágrimas que vertieron? ¿cortaste con tus puñales las uvas de mi silencio? No recogerás mis frutos, que lloras tú con anhelos, que los acaricias con tus manos y los cubres con deseos, volando en la noche oscura amores, almas y esfuerzos, etílicas penas dormidas en hatos ligeros de peso, que no andan caminos blancos, que han visto al poeta maltrecho, marchando solo y cansado, patibulario y sincero recordando tiempos pasados, que no pasará más por ellos, pero su pluma levanta, con angustia compone versos, anhela vigas y sogas que pender esperan cuerpos, que liberan a los hombres, que les han quitado el bastón que en tiempos mejores vendimiaron los recuerdos que un día florecieron.

Dentro de la noche oscura ¿amanecerá el silencio? que andando cubre cansado el poeta Mancha adentro, ve que se escapan las sombras de los amigos del viento, brazos desnudos atados al suelo sin vestir con elegancia, las ayudas que yo quiero y que hacen de sus moliendas la paz que estamos perdiendo, ¡qué triste amigo que es esto!, quisiera que me traigan papel de plata, no pierdo empeño en ello, porque quiero escribirte con lágrimas lo que con la pluma no puedo.

Tú que todo lo miras, remueves en lo no hecho, dentro de mi noche oscura que ya huele a cementerio, pide mi cuerpo santo estar solo y en silencio, me da la espalda la familia, me da la espalda este pueblo, sobresale una jauría, no se sabe de qué instrumentos, soy presa de terribles iras.

¿Por qué no veis el mal que me estáis haciendo? Y lloráis con mi desdicha, un gritar de buenos tiempos, ya que solo no se puede andar caminos inciertos y acompañar a festines a los que están hartos de ellos, porque dentro de la noche oscura no amanece sin silencio, y la horca del no traidor Judas espera mi desconcierto.

La muerte de mi arte

Hoy reflexiono ante la pura y dura realidad gramática de la vida, dividida en lo que daríamos en llamar los dos sectores:
• los que tienen suerte y los que no la tienen
• los buenos y los malos
• los ricos y los pobres
• los que son influyentes y los reducidos a no serlo
• etc.

Y todo esto me viene a mientes acerca de lo que decía cierto autor haciendo una descripción sobre los grandes talentos o genios de los que está salpicada nuestra historia.
Con frecuencia muchos de ellos, por no decir la mayoría, ignorados en vida.

Algunos famosísimos tras su muerte.

Cuando nace un genio lo hace de forma muy desprotegida, nace muy aturdido, dado que estos seres suelen ser carentes de muchas de las cosas “buenas” que al principio ponía como disyuntiva (suerte, bondad, riqueza, influencia…), pero casi todos están dotados de un barniz velador que les hace aparecer ante la sociedad con una máscara que siempre aleja la imagen de su apariencia dramática verdadera que queda suplantada por las extraordinarias dotes positivas que estos seres poseen.

Pocas veces ellos mismos pueden o se saben aprovechar de estas dotes pero, intuitivamente, las trasmiten a la sociedad que los rodea.

Es lo que el escritor y poeta al que antes aludí, sin revelar su nombre, ha dado en llamar “que se te queme el leño y no se vea”, “el leño de la incomprensión”, “el leño de la suerte”, “el leño de la influencia”, “el leño de los posibles”…

El leño que da vida o muerte a un artista, y que muchas veces la sociedad que lo rodea no sabe o no quiere ver.
Mi desgracia.